Santo Domingo. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales distribuyó equipos y herramientas especializadas entre instituciones educativas y organizaciones de técnicos, con el propósito de reforzar la capacitación en refrigeración y acondicionamiento de aire bajo criterios de seguridad, eficiencia energética y protección ambiental.
La iniciativa permitirá actualizar laboratorios y talleres utilizados para la enseñanza práctica, en momentos en que el sector debe adaptarse a refrigerantes y sistemas con menor incidencia sobre la capa de ozono y el clima. Los recursos estarán destinados a la preparación de personal civil y militar que instala, mantiene y repara equipos en hogares, comercios e industrias.
Entre los materiales suministrados se encuentran módulos didácticos para prácticas de refrigeración y climatización, bombas de vacío de alta eficiencia, máquinas recuperadoras de gases, cilindros para almacenarlos, manómetros de precisión y detectores digitales de fugas. El paquete incluye, además, instrumentos especializados y medios de protección personal para reducir los riesgos durante el aprendizaje y el trabajo.

Con este equipamiento, los participantes podrán desarrollar habilidades para retirar refrigerantes de los sistemas sin liberarlos directamente a la atmósfera, identificar escapes, efectuar procedimientos de vacío y manipular alternativas tecnológicas de forma segura. Estas competencias resultan necesarias tanto para disminuir el impacto ambiental como para elevar la calidad de los servicios ofrecidos por los técnicos.
Meta de reducción para 2028
La distribución forma parte de la tercera fase del Plan de Gestión para la Eliminación de los Hidroclorofluorocarbonos, conocido como HPMP III. República Dominicana se ha propuesto reducir en 97.5 % el consumo básico de esas sustancias para 2028 y completar su eliminación en 2030.
Los hidroclorofluorocarbonos, identificados también por las siglas HCFC, han sido utilizados durante años en equipos de refrigeración, aires acondicionados y otros procesos. Su liberación puede contribuir al deterioro de la capa de ozono y, dependiendo del compuesto, generar efectos sobre el calentamiento global. La sustitución requiere nuevos productos, ajustes en los equipos y personal preparado para operar bajo normas diferentes.
El programa es implementado por Medio Ambiente con asistencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y ONU Ambiente. Su financiamiento procede del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, mecanismo internacional creado para respaldar a los países en la reducción gradual de sustancias que agotan la capa de ozono.
Durante la actividad, el viceministro de Gestión Ambiental, Lenín Bueno, resaltó que los compromisos ambientales no deben limitarse a disposiciones generales, sino llegar a las aulas y talleres donde se preparan quienes trabajan directamente con los sistemas. Según expuso, disponer de instrumentos apropiados mejora la enseñanza, protege a los participantes durante las prácticas y facilita la transición que atraviesa la industria.
Instituciones incorporarán equipos a sus talleres
Los recursos fueron asignados a la Dirección de Educación Técnico Profesional del Ministerio de Educación, al Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional y a la Dirección General de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Estas entidades atienden a estudiantes y trabajadores interesados en adquirir o actualizar competencias para su inserción laboral.
También fueron beneficiadas la Asociación Dominicana de Técnicos de Refrigeración y Acondicionamiento de Aires y la Asociación de Técnicos Profesionales de Refrigeración y Acondicionadores de Aires de Santiago y Afines. Su inclusión procura extender la actualización hacia personas que ya ejercen el oficio y enfrentan en el terreno los cambios en refrigerantes, procedimientos y estándares.

Las organizaciones receptoras integrarán los aparatos en sus espacios de capacitación. La expectativa es que las prácticas de recuperación de gases, prevención de fugas, mantenimiento y manejo de nuevos compuestos puedan realizarse con equipos similares a los que los técnicos encontrarán en el mercado laboral.
La modernización de los talleres también puede contribuir a disminuir métodos inadecuados, como la expulsión de refrigerantes durante una reparación. Recuperar y almacenar los gases permite gestionarlos de manera controlada, mientras la detección temprana de escapes ayuda a conservar la carga de los sistemas y evita pérdidas económicas para usuarios y empresas.
Capacitación ante el cambio tecnológico
La transición hacia sustancias de menor impacto plantea desafíos adicionales para el sector. Algunas alternativas poseen características de presión, inflamabilidad o manipulación distintas a las de refrigerantes tradicionales, por lo que su adopción demanda conocimientos técnicos, protocolos de seguridad y herramientas compatibles. La formación práctica constituye, por tanto, una pieza esencial del proceso.
El fortalecimiento de capacidades tiene aplicaciones amplias en República Dominicana, donde los sistemas de climatización son utilizados de forma constante por las condiciones tropicales. Supermercados, hoteles, hospitales, restaurantes, centros educativos, industrias y viviendas dependen de equipos cuyo rendimiento está relacionado con la instalación y el mantenimiento adecuados.
Un personal mejor preparado puede contribuir, además, a que los sistemas funcionen con mayor eficiencia. Una fuga, una carga incorrecta de refrigerante o un procedimiento deficiente puede elevar el consumo eléctrico, acortar la vida útil de los componentes y aumentar los costos de operación. La capacitación ambiental se vincula así con la calidad del servicio y el ahorro energético.
En el acto participó Sanja Bojanic, representante residente adjunta del PNUD. Esa agencia, junto con ONU Ambiente, brinda acompañamiento a las acciones oficiales orientadas a retirar progresivamente las sustancias perjudiciales para el ozono e impulsar soluciones con menor huella climática.
En nombre de las instituciones receptoras intervino el coronel José Ramón Reyes Suárez, director general de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, quien expresó agradecimiento por la entrega. Los centros beneficiados tendrán ahora la responsabilidad de convertir la inversión en prácticas permanentes de aprendizaje y actualización profesional.
La iniciativa combina los objetivos ambientales del país con la formación para el empleo. A medida que se acerquen las fechas fijadas para reducir y eliminar los HCFC, la disponibilidad de técnicos capaces de instalar, reparar y mantener las tecnologías sustitutas será determinante para que la transición ocurra sin comprometer la seguridad ni la continuidad de los servicios de refrigeración.
Con información de: www.presidencia.gob.do



