Santo Domingo. El Ministerio de Defensa puso en marcha la cuadragésima promoción del Programa de Formación en Valores, una iniciativa dirigida a complementar la enseñanza de 10,000 estudiantes dominicanos mediante actividades de civismo, disciplina, liderazgo y participación comunitaria durante el período septiembre-noviembre.
La apertura del nuevo ciclo se realizó en el Centro Educativo Militar San Miguel Arcángel y estuvo encabezada por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre. Como parte de la ceremonia fue izada la bandera dominicana, en una actividad concebida para destacar el respeto a los símbolos patrios y la responsabilidad ciudadana.

El programa es coordinado por la Dirección General del Servicio Militar Voluntario, dependencia del Ministerio de Defensa. Aunque utiliza metodologías vinculadas con la disciplina institucional, no supone el ingreso de los participantes a las Fuerzas Armadas ni su incorporación permanente al servicio de las armas.
La meta oficial es integrar a 10,000 jóvenes en esta nueva promoción. De cumplirse la proyección, el alcance acumulado durante 2026 ascendería a aproximadamente 20,000 alumnos, al sumar una cantidad similar que participó en la trigésima novena edición del programa.
Una formación complementaria
La propuesta busca reforzar competencias personales y sociales que puedan ser aplicadas tanto en los centros educativos como en los hogares y las comunidades. Entre los temas previstos figuran el civismo, la honestidad, la solidaridad, el cumplimiento de responsabilidades, el trabajo colectivo y el servicio a los demás.
El contenido también incorpora capacitación en primeros auxilios, prevención y respuesta ante desastres, protección del medioambiente, liderazgo y respeto a los emblemas nacionales. La intención, según las autoridades, es que los estudiantes dispongan de herramientas prácticas para responder a situaciones cotidianas y participar de manera constructiva en su entorno.
Durante su intervención, Fernández Onofre sostuvo que la preparación de ciudadanos responsables forma parte de los esfuerzos necesarios para fortalecer el desarrollo nacional. Indicó que el ejercicio de derechos y libertades debe estar acompañado de integridad, respeto por las normas y conciencia sobre los deberes individuales y colectivos.
El funcionario vinculó la iniciativa con la visión gubernamental del presidente Luis Abinader, quien, conforme establece la Constitución, ejerce la autoridad suprema sobre las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En ese contexto, planteó que el mejoramiento del país depende también de la capacidad de formar jóvenes comprometidos con el bienestar común.
Fernández Onofre señaló que las responsabilidades de las instituciones militares van más allá de la protección de la soberanía, la independencia y el territorio nacional. A su juicio, la seguridad y la estabilidad de la República Dominicana guardan relación con la calidad de la formación ciudadana y con la participación responsable de la población.
El Ministerio de Defensa considera que las aulas también constituyen un espacio esencial para promover el compromiso con la nación y preparar ciudadanos capaces de aportar a sus comunidades.
La institución defendió, además, la necesidad de que la educación integral sea una labor compartida. En ese proceso identificó como actores fundamentales al sistema educativo, las familias, las comunidades y los organismos públicos que trabajan con adolescentes y jóvenes.
Continuidad entre promociones
Uno de los momentos simbólicos de la ceremonia fue el traspaso del banderín del Servicio Militar Voluntario. Representantes de la promoción anterior entregaron la insignia a los aspirantes del nuevo grupo, como señal de continuidad entre quienes completaron el proceso y quienes inician ahora su preparación.
El gesto representó la transmisión de principios asociados con la disciplina, el patriotismo, el civismo y la vocación de servicio. También marcó el relevo formal entre dos promociones consecutivas de una iniciativa que ha llegado a su cuadragésima edición.

La ejecución del ciclo entre septiembre y noviembre permitirá distribuir las actividades durante varias semanas. En ese lapso, los participantes recibirán orientaciones y realizarán ejercicios concebidos para reforzar conductas de convivencia, capacidad de liderazgo y respuesta ante situaciones que requieran organización o asistencia básica.
El componente de prevención de desastres adquiere especial importancia en un país expuesto a huracanes, inundaciones, sismos y otros fenómenos naturales. La enseñanza de nociones básicas de preparación y primeros auxilios puede ayudar a que los estudiantes reconozcan riesgos, sigan protocolos y colaboren de forma segura durante una emergencia.
De igual manera, las actividades de protección ambiental y servicio comunitario procuran vincular el aprendizaje con problemas concretos de los barrios y municipios. Estas áreas pueden incluir prácticas de cuidado del entorno, sensibilización sobre el manejo responsable de recursos y acciones colectivas en beneficio de la comunidad.
La formación en liderazgo, por su parte, pretende desarrollar capacidades para tomar decisiones, organizar tareas y colaborar con otras personas. Las autoridades entienden que esas destrezas pueden resultar útiles en la vida académica, familiar y laboral de los participantes, independientemente de la profesión que elijan en el futuro.
Meta de alcance en 2026
El objetivo de llegar a unos 20,000 estudiantes durante 2026 representa una ampliación significativa de la cobertura anual del programa. La cifra dependerá de que la nueva promoción complete la incorporación prevista de 10,000 alumnos durante el ciclo anunciado.
Con esta edición, el Ministerio de Defensa mantiene su apuesta por una estrategia preventiva centrada en valores y habilidades para la vida. El enfoque parte de que la disciplina y el sentido del deber pueden contribuir a reducir conductas de riesgo y favorecer una participación juvenil más activa en espacios educativos y comunitarios.
Las autoridades presentaron el programa como un complemento, y no como un sustituto, de la educación académica regular. Su propósito es añadir experiencias formativas orientadas al carácter, la convivencia y la responsabilidad social, manteniendo separados estos contenidos de cualquier compromiso profesional con las instituciones castrenses.
Al concluir el acto de apertura, la cuadragésima promoción quedó formalmente habilitada para desarrollar su calendario. El reto inmediato será alcanzar la cantidad anunciada de participantes y traducir los contenidos impartidos en prácticas sostenibles dentro de las escuelas, los hogares y las comunidades de procedencia de los estudiantes.
Con información de: www.presidencia.gob.do



